| 15-diciembre-2008
Innovación en la carretera
Una ingeniería asturiana ofrece novedosas soluciones destinadas a la mejora del tráfico y del transporte
Noelia A. Erausquin
No puede prometer el fin de los atascos, que aquellos que usan el coche para ir a la vuelta de la esquina dejen de hacerlo o que no haya más accidentes. Sin embargo, sí se compromete a mejorar la circulación. La empresa asturiana Vectio es una ingeniería de tráfico, una compañía novedosa que tiene su origen en la vocación de su fundador, Carlos Suárez, un joven ingeniero que desde siempre sintió pasión por el transporte. Tanto era así, que al terminar sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial decidió ampliarlos con alguna titulación relacionada con este sector. En España no había, por lo que hizo las maletas y en Edimburgo estudió Ingeniería y Planificación de Transporte. «La alta especialización de las universidades británicas y la gama de oportunidades laborales que ofrecen la mayoría de países europeos contrasta bastante con la realidad española. En el Reino Unido hay cientos de ramas de la ingeniería y aquí apenas una decena», explica Carlos Suárez.
Después de terminar sus estudios, y tras una primera experiencia laboral en Bruselas en un lobby europeo dedicado a promover del transporte intermodal, el actual director técnico de Vectio regresó al Principado. El trabajo que encontró en Asturias no le llenaba, así que decidió montar por su cuenta una ingeniería de tráfico, para lo que contó con la ayuda de cinco amigos para las áreas que no dominaba: contabilidad, legal, comunicación, arquitectura y caminos.
A estos amigos se les unieron dos trabajadores encargados del área de conocimiento social y de las simulaciones. «Somos una empresa joven, muy dinámica y, sobre todo, innovadora», subraya Carlos Suárez y añade que hasta ahora en todos sus estudios han conseguido introducir nuevas ideas. «Nuestro objetivo principal es que nuestro cliente se lleve en su proyecto algo innovador, que le haga sentirse orgulloso del trabajo que nos han encargado. Si el cliente hace suyo el proyecto, al final se involucra más en él, lo propaga y lo acaba recomendando a otros», señala el director técnico de esta ingeniería.
Vectio ha cumplido dos años y ya ha finalizado quince proyectos, además, en la actualidad, tiene otros cinco en marcha. «A veces echo una mirada hacia atrás y veo por todo lo que hemos pasado y pienso que debo estar muy loco para haber montado esto, pero me enorgullece ver en qué se está convirtiendo», asegura. De hecho, Suárez reconoce que la acogida por parte de los posibles clientes ha sido muy buena, «nos ven como gente joven, con mucho espíritu y ganas de trabajar y, sobre todo, porque tenemos muchas ideas nuevas que aportar», afirma.
Proyectos principales Entre los proyectos que más han llamado la atención se encuentra el plan de transporte público para los polígonos de Roces y Porceyo o la reordenación del tráfico de Grado, en la que se incluirán las turboglorietas, un tipo de rotondas que hasta ahora sólo existe en Holanda y que aumenta su capacidad con respecto a una glorieta tradicional y, sobre todo, incrementa la seguridad vial. Su principal novedad es la eliminación de la preferencia del carril exterior, dándole utilidad total a todos los carriles, ya que cada uno guía al conductor desde la entrada hasta la salida.
«Nosotros hemos adaptado el invento al lugar del proyecto, en este caso los cruces de Grado, con tres brazos y en función de los giros de cada cruce», explica y asegura que, por lo general, todas las ideas «son simples y sencillas, para el que las tiene, lo difícil es llevarlas a la práctica».
Otra de sus apuestas son los cojines berlineses. Se trata de un tipo de reductor de velocidad de caucho reciclado de 1,80 metros de ancho por dos metros de largo, y no una traza continua, lo que supone un obstáculo menos agresivo para los turismos y un dispositivo perfectamente evitable para los camiones y los autobuses. Langreo ha sido el primer ayuntamiento que se ha atrevido a probarlos. De momento, tiene dos ubicaciones en fase de prueba, aunque la idea es aumentarlas. Los mayores beneficiados de este sistema son los viajeros y conductores del transporte público, que con la anterior banda soportaban alrededor de 400 saltos en cada jornada laboral, algo que con estos cojines berlineses se reduce, pero también disminuye el gasto de combustible y la contaminación. Asimismo, Vectio ha participado en el Plan de Avenidas de Gijón, en estudios del tren-tranvía para el Principado, estudios de transporte de los Lagos de Covadonga, diversos estudios de tráfico en Gijón, Oviedo y Madrid y planes de movilidad sostenible en el País Vasco. En la actualidad, trabaja también en el Plan de Movilidad del Parque Científico y Tecnológico de Gijón y en estudios de predicción del tráfico de la Zalia, entre otros.
COVADONGA MURIAS
La ecuación que hace funcionar una empresa parece sencilla: el beneficio es la diferencia entre ingresos y gastos. En contextos de crisis, como el actual, la demanda se retrae, se reducen los ingresos y los costes, esos ‘agujeros’ de dinero que parecen están de repente por todas partes , se convierte en una maldición.
Fernando Vázquez (Oviedo, 1972) es ingeniero industrial y responsable para la zona norte de Expense Reduction Analysts (ERA).
Una consultora experta en optimización de costes que afirma poder incrementar hasta en un 30% el margen de beneficio cortando allí donde realmente sobra. Y están tan seguros que vinculan sus honorarios a los ahorros conseguido. Estos son algunos de sus consejos.
–¿Es el descontrol de gastos la debilidad principal de las pymes? Desde luego, son las más afectadas con lo que está cayendo.
–Las pymes raramente suelen tener un departamento específico dedicado a hacer análisis de costes.
Las personas que deberían hacerlo, como el gerente o el director financiero, no suelen disponer de tiempo porque se dedican al núcleo duro, a la gestión de la parte estratégica de la compañía. Por eso, es a este tipo de empresas a las que más podemos ayudar.
–¿Dónde se encuentran esos ‘agujeros negros’ por los que se cuela el dinero de las empresas? –Existen una serie de costes que toda empresa tiene que soportar en su operación diaria y que muchas veces no se optimizan por falta de tiempo o de conocimiento.
Son costes operativos, que no estratégicos, y tienen que ver con las compras externas. Desde la logística o el suministro de energía, hasta la gestión de residuos o la tecnología de la información.
–¿Cuánto se puede llegar a ahorrar una empresa en estas partidas? –Nuestra media estadística está en un 19,7% de reducción de costes. Por ejemplo, hacemos auditorias de optimización energética que pueden llegar a suponer hasta un 20 o un 30% menos de coste energético en empresas que están consumiendo más de 200.000 o 300.000 euros de energía al año.
Otro aspecto es la logística. Es decir, cómo sacar al producto de aquí –que en Asturias es una preocupación doble por ser una región periférica– y llevarlo hasta el cliente de la manera más eficiente. Podemos estar hablando de un 15 o 20% de ahorro sobre el gasto final.
–¿Qué hay de los gastos de personal? Estamos viendo en la región muchos ajustes de plantillas.
–Le voy a decir un tópico pero es cierto. Las personas son el activo más importante que tienen una empresa y un proyecto de optimización de costes tienen que ir siempre dirigido a mantener los activos que son el punto fuerte de la compañía. La reducción de plantilla tienen que ser una herramienta a usar sólo en caso de absoluta desesperación y en caso de que, realmente, no se vea otra alternativa. Pero repito que hay muchos caminos antes de llegar a dar ese paso, reducir plantilla es descapitalizar la compañía y vender una parte fundamental de la empresa.
En tiempo de crisis –¿Han notado un incremento de la demanda de sus servicios desde que comenzó la crisis? –Llevamos en España desde 2006 (la empresa nació en Reino Unido en 1992) y en Asturias tan sólo un año, desde octubre de 2007, pero, efectivamente, después del verano hemos notado un cierto incremento en la demanda de nuestros servicios. El problema es eso de que sólo te acuerdas de Santa Barbara cuando truena. La gestión de los costes es un aspecto que hay que trabajar siempre.
–¿Qué consejo daría a una empresa para que optimice sus costes? –Que analice bien sus necesidades, que compruebe cómo está cubierto y cómo está siendo suministrado. En segundo lugar, hay que pensar en que reducir gastos no es siempre la mejor salida. Una empresa no puede producir sin transporte, pero puede organizarlo de una manera más productiva. Y analizar cuáles son los gastos estratégicos y cuáles son prescindibles.
–Para poder actuar sobre ellos.
–Los costes ligados al sector son delicados y traen mejoras a largo plazo pero actuar sobre ellos es traumático. Por el contrario, existen un sinfín de áreas en torno a la producción sobre las que se pueden desarrollar iniciativas de ahorro en dos o tres meses. Y en tiempos de crisis hay que ir a lo rápido.
–¿Puede poner algún ejemplo? –No hay nada estándar, depende de la empresa. Por citarle lo más sencillo estamos hablando desde detenerse a analizar cuál es la mejor tarifa energética o colocar sistemas de ahorro del consumo eléctrico, hasta ordenar los suministros para que no se produzca una duplicidad de los procesos de compra, producir en el horario más rentable, etc.
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