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16-enero-2005
LEOPOLDO
FERNÁNDEZ PUJALS. PRESIDENTE DE JAZZTEL
«Estaré
al frente de esta empresa, por lo menos, hasta que me jubile»
Frente a quienes dudan del nuevo proyecto de Jazztel, el
valedor de la empresa y promotor del «milagro Telepizza»,
Leopoldo Fernández Pujals, garantiza que estará
un mínimo de ocho años al frente de esta nueva
aventura.
Fernando Pastor
Todo
en su vida es vender. Fernández Pujals sabe que lucha
contra gigantes y ex monopolios en el sector español
de las telecomunicaciones, pero tiene verdadera fe en un proyecto
en el que ha venido con el dinero por delante y para quedarse.
En Bolsa, es consciente de que «el que no cree, vende;
y el que cree, compra». Y la clave de todo ello está
en mantener un volumen fuerte de operaciones en las que muchos
pueden hacerse ricos, como se hicieron con Telepizza.
¿Está seguro de que va a triunfar vendiendo
telefonía fija y conexiones a internet con banda ancha?
Es un negocio en España que está creciendo
a un 20 por ciento anual. La base está, primero, en
el precio. Nadie que yo sepa quiere pagar más de lo
que debe. En segundo lugar, hay que dar opciones, como la
velocidad y qué se puede hacer con esa velocidad. Y
eso lo vamos a poder ofrecer, relativamente pronto. Y yo no
vengo de un monopolio. Mi equipo viene de un negocio que creció
más rápido que casi ningún negocio en
España, y llegó a tener el 65 por ciento del
mercado repartiendo pizzas en treinta minutos.
Pero Telepizza acabó en manos de la competencia
y ahora no va precisamente bien...
Vendedor
con alma de ingeniero agrónomo
Quería ser ingeniero agrónomo en Cuba y
dirigir la explotación familiar de carne de cebú.
Pero la política rompió sus planes y Leopoldo
Fernández Pujals tuvo que exiliarse a Miami y estudiar
contabilidad y finanzas. Rápidamente demostró
que los números y la estrategia eran lo suyo. Cuando
les dijo a sus jefes del Banco Exterior en Miami que dejaba
su prometedora carrera en la entidad para dedicarse a
vender pizzas por teléfono, no salían de
su asombro. Incluso le dejaron la puerta abierta para
volver cuando quisiera por si las cosas le salían
mal. Casado dos veces y con cinco hijos, este hombre inquieto,
apasionado y siempre dispuesto a todo, disfruta ahora
con las exhibiciones de doma de sus caballos mientras
pregunta, observa y, sobre todo, vende. |
Ahí
no hablo. Lo único que le puedo decir es que yo llevaba
un negocio que crecía al 40 por ciento y que la acción
se multiplicó por 19 veces. Ahora no aumenta en ventas
ni beneficios así.
Comprenderá
que el inversor necesita saber que lo suyo en Jazztel no va
a ser inflar para luego vender y dejarlo todo.
No
olvide que yo estuve once años en Telepizza, y no inflé
para después vender. Las promesas sobre mi permanencia
en la empresa se las he hecho a los empleados. Lo que le puedo
decir ahora y de cara a los mercados es que tengo 57 años,
y puede que a los 65 mi mujer diga que me retire y me jubile.
Eso es lo mínimo, ocho años al frente de esta
empresa, aunque puede que me jubile más tarde. ¿Qué
más quiere?
¿Confía en que el ejemplo de Telepizza
sirva de aval del éxito de su proyecto en Jazztel?
Estoy utilizando mi conocimiento gerencial, y en eso
incluyo empresas de crecimiento. Busque en el mercado español
un crecimiento como el de Telepizza en once años. Ese
historial lo tengo yo. Pero como no estoy aquí a tiempo
completo, me he traído a todo mi equipo anterior, a
la gente que maneja mis temas financieros, legales y comerciales
a nivel personal. Yo, como figura pensante, pero con la experiencia
de mi equipo.
¿Confía mucho en sus colaboradores
más cercanos?
Si a mis dos mejores colaboradores les he metido a defender
temas altruistas, como meter médicos en Cuba o sacar
niños para curarles en España; o en cuestiones
como el negocio de los caballos, como no lo van a dar todo
ahora, que están a tiempo completo en Jazztel.
Pero el mercado de las telecomunicaciones es más
difícil que los demás. A Telefónica no
le han dejado vender ADSL barato.
Normal, a quien se está regulando es al monopolio.
El chiquitito es el que tiene que generar competencia.
¿Piensa usted vender conexiones a banda ancha
en España como vendía pizzas, y tanto a empresas,
como al gran público?
Tengo más experiencia en venta a profesionales
que en márketing de televisión. Estuve quince
años de mi vida vendiendo algo tan complicado como
válvulas de corazón. Sé más de
vender a profesionales y de enseñar a vender que nadie
en España.
¿Todo en la vida es vender?
Todo. En Telepizza, todo el que tenía subalternos,
debía hacer dos cursos de ventas anuales. Dime qué
director general en este país lo hace. Hay que saber
vender ideas y motivar personas. La palabra motivar es esencial
en un directivo.
¿Tiene usted una confianza total en las personas
de su equipo?
Sí, mucha. Pero tengo una norma de gestión,
la pirámide invertida. El presidente está abajo,
motivando a los directivos, para que cada cual haga lo mismo
y la organización entera se desatornille la cabeza
con la mentalidad histórica y se ponga la nueva, que
es cliente, cliente y cliente. Eso y acabar con la mentalidad
burocrática, que supone que todos los clientes deben
tener sus problemas resueltos en menos de 24 horas.
Eso es muy fácil de decir y muy difícil
de hacer.
Esa es mi forma de pensar y de gerenciar, y la gente
que tengo en la empresa vive esto. Ya lo hicieron en Telepizza.
Pero no hay en España todavía una cultura
de las telecos que le garantice el mismo éxito
que con las pizzas.
Sólo hay que ver el volumen de acciones que se
mueven cada día de la empresa. Quien no cree, vende;
y quien cree, compra. Eso pasaba con Telepizza, vendían
y compraban.
¿Llega usted con 61 millones de euros, los
pone encima de la mesa, y espera que todo el mundo crea?
Yo y mi equipo. No he venido aquí a meter la
mano en la caja.
¿Prevé un proceso de concentración
en el sector de las telecomunicaciones a medio plazo?
Aquí los supervivientes van a ser los que tengan
la banda ancha conectada, con el coste más bajo y la
tecnología necesaria. Quien no lo tenga, no va a existir.
Cuando empecemos a ir con ofertas agresivas, los demás
no podrán seguir. Hay cuatro o cinco entidades que
podrán sobrevivir.
¿Augura usted un nuevo ciclo alcista en la bolsa
y los mercados, como ocurrió cuando montó Telepizza?
Una cosa es Jazztel y otra la bolsa. Con Jazztel, soy
muy optimista, pero con la bolsa en general no lo estoy. Soy
de los que creo que el Dow Jones no ha tocado suelo todavía.
He consultado a mucha gente y ha analizado la historia centenaria
del índice americano. En el bajón de 2001 a
2003, no se tocó fondo, y creo que se nos avecina ese
fondo. Luego, ya disparará para arriba.
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