21-septiembre-2009
Asturias lidera el grupo español experto en pruebas de software
EL ‘TESTING’ COMPRUEBA LA CALIDAD DE LOS PRODUCTOS DESDE SU CONCEPCIÓN HASTA QUE ESTÁN EN EL MERCADO
NOELIA A. ERAUSQUIN
Igual que un coche de Fórmula 1, cualquier software se prueba y se comprueba por partes y también en conjunto. Para Javier Tuya y Claudio de la Riva, profesores del departamento de Informática de la Universidad de Oviedo, el mundo de los coches de competición es un buen símil para hacer entender a qué se dedican. «El software es evolución continua, el mercado te exige actualizaciones constantemente, los ciclos son muy cortos y la tecnología es compleja», explica Tuya, profesor del departamento de Informática y también director del grupo de investigación de Ingeniería de Software.
Esta disciplina se encarga de concebir, diseñar y mantener los productos de software. «Se tiene que hacer atendiendo a tres parámetros: el coste, el plazo y la calidad.
Por menos dinero y tiempo hay que conseguir maximizar el producto», recuerda Tuya, que resalta la importancia de la calidad «hacer las cosas mejor, pero con recursos limitados».
Sin embargo, el hecho de que esta disciplina sea muy amplia hace que la mayoría de grupos que se dedican a ella se especialicen en un área concreta y el equipo de investigación asturiano ya lo ha hecho, se dedica a las pruebas de software, más conocidas como software testing. «Es el factor que más influye en la calidad», asevera De la Riva.
Además, el grupo asturiano no solo es uno de los pioneros en este aspecto en España sino que coordina el grupo nacional de software testing dentro de AENOR, conocido como Grupo 26, y que está formado por 26 empresas, instituciones y universidades de todo el país, entidades muy variadas que van desde el sector bancario al médico, pasando por consultoras encargadas de controlar el tráfico aéreo o una cadena de centros comerciales, además del Principado o una multinacional como CSC. «Estamos rodeados de software», aclara Tuya.
Este grupo es el encargado de trabajar con AENOR para crear estándares de calidad en materia de software, por ejemplo para la concesión de las acreditaciones ISO. Además representa a España en esta materia a nivel internacional.
Evolución constante
Las pruebas en un software empiezan cuando se concibe el producto y se mantienen hasta el final.
«Igual que se hace en la Fórmula 1, las piezas del coche se van probando de forma aislada y después según se van montando», explica Tuya. Otra similitud es que el software está en evolución continua, algo parecido a lo que sucede en las competiciones del motor, cuyos vehículos van incorporando modificaciones en cada carrera.
«Es un procedimiento muy complejo», subraya De la Riva.
Además, tiene que tener en cuenta otros factores como que las evoluciones permitan trabajar con datos antiguos. «Un caso típico es un software de gestión de pensiones.
Este tiene que tener en cuenta el cambio de legislación constante, calcular las pensiones con respecto a la ley de hace 30 años, la actual y la futura», explica Tuya. Otros ejemplos de software habituales son los sistemas de información empresariales, como los de banca, o todo lo que se refiere a la administración electrónica.
«El Principado está trabajando mucho en ella y cada vez ofrece más servicios, lo que supone un trabajo muy complejo», señalan estos profesores. De hecho, uno de los últimos proyectos en los que está involucrado este equipo es una colaboración con el Principado para dotar a la dirección general de Informática de una metodología para probar su software.
En este sentido, durante este fin de semana, el grupo, que está integrado en el Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias (IUTA), impartirá un curso organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros en Informática y patrocinado por el IUTA para explicar los sistemas de control de calidad que se aplican al software utilizado por la administración regional.
«Tiene una alta aceptación, porque cada vez existe una sensibilidad mayor por la calidad», destaca Tuya.
De hecho, este profesor anima a que los futuros universitarios elijan una carrera relacionada con las TIC. «Este sector tiene gran demanda y seguirá creciendo», asegura Tuya, que considera una satisfacción crear productos que sirven para cualquier usuario, fin último de su trabajo.
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