Desde este sábado, 1 de enero,
Estonia se ha convertido
en el decimo séptimo Estado
de la Unión Europea (UE)
que integra la llamada ‘zona
euro’. El Consejo de Europa
(CE) ha concluido que dicho
país báltico «ha logrado un
alto grado de convergencia
económica sostenible y está
preparado para adoptar la divisa
europea». En este sentido,
elogia «el prolongado
compromiso de Estonia en la
aplicación de medidas económicas
prudentes».
El comisario comunitario
de Asuntos Económicos, Oli
Rehn, ha advertido, sin embargo,
a los dirigentes del antiguo
territorio soviético que
deben «proseguir sus esfuerzos
por mantener estas medidas
razonables en materia
fiscal, permaneciendo atentos
y reaccionando con prontitud
y decisión en caso de
que aparezcan indicios de un
aumento de los desequilibrios
macroeconómicos o de
pérdidas de competitividad».
La ampliación de la ‘zona
euro’ a este país situado en el
extremo noreste de la UE se
produce en un momento de
debilidad y grandes incertidumbres
para la moneda única
y justo un año después de
que Eslovaquia, otro país de
la antigua Europa comunista,
abandonara su divisa nacional
(corona eslovaca) para
adoptar el euro. Eslovenia,
que perteneció a la Yugoslavia
federal, lo hizo en 2007.
Para adoptar el euro, los
países candidatos tienen que
respetar varios criterios en
control de las finanzas públicas
(déficit y deuda), inflación
y fluctuación limitada
de los cambios y tipos de interés.
Tallin los cumple con
creces, según la CE. El país
báltico ha podido abandonar
sin problema la corona estonia,
porque acabó el año con
un déficit público del 1,7% y
conseguirá mantenerlo en
2011; la deuda pública cerró
2010 en torno al 9,6% del Producto
Interior Bruto (PIB) y
será del 12,4% en 2011. Pero
Bruselas recuerda que tendrá
que seguir haciendo esfuerzos
«de carácter duradero en
la convergencia enmateria
de inflación», cercana al 6%.
El economista polaco Pawel
Król señala que «la economía
estonia fue golpeada
duramente por la crisis, pero
es muy flexible y ha demostrado
en los últimos 20 años
que tiene capacidad para
adaptarse a la realidad europea
en materiamonetaria».
A su juicio, y comparada con
Letonia y Lituania, que atraviesan
una fuerte recesión,
Estonia –que cuenta con 1,2
millones de habitantes– «tiene
unas bases económicas
realmente sólidas».
No obstante, el diario estonio
‘Postimess’ se muestra
escéptico sobre el futuro del
país dentro de la ‘zona euro’,
porque es «un pequeño Estado
de Europa del Este trabajador
pero pobre». El líder
delmovimiento ‘Salvemos la
corona’, Anti Poolamets, está
convencido incluso de que el
euro es «un gran problema»
para Estonia, pues «nuestro
pequeño país nórdico que ha
conseguido un presupuesto
equilibrado y no vive por encima
de sus posibilidades, se
une a un club dondemuchos
se comportan de forma totalmente
contraria».
’El tigre báltico’
Los expertos consideran que
el Estado postsoviético, llamado
en época de bonanza
‘el tigre báltico’ debido a un
crecimiento económico que
superaba el 10% anual, está
en condiciones de enfrentarse
a este reto económico y
monetario, a pesar de los nubarrones
que amenazan a la
moneda única. Las turbulencias
de la ‘zona euro’ ya han
afectado con dureza a Grecia
e Irlanda, y pesan incertidumbres
sobre Portugal, España,
Italia y Bélgica.
«Ningún país está enteramente
protegido de las crisis.
Pero las que han golpeado
aGrecia e Irlanda no amenazarán
a Estonia, siempre
que seamos capaces de seguir
con una política presupuestaria
de endeudamiento
bajo», sostiene el ministro
estonio de Economía, Juhan
Parts. Para el primerministro,
Andrus Ansip, «Estonia
será un país más atractivo
para los inversores extranjeros
con el euro, y podrá incluso
favorecer el desarrollo
de Lituania y Letonia». Según
Steve Hanke, profesor
de Economía Aplicada en la
universidad estadounidense
John Hopkins, «uno de los
secretos del triunfo de Estonia
ha sido su estabilidad monetaria
desde que rompió con
la URSS en 1991 y, asimismo,
haber reducido sus gastos un
15% hasta conseguir un déficit
de 1,7% del PIB».
Desde que Estonia ingresó
en la UE en 2004, el país
ha conocido un fuerte desarrollo
económico hasta que
entró en recesión: en 2009
perdió el 14,1% de su riqueza
global y el desempleo alcanzó
el 14%.Aún así, el Gobierno
de centroderecha consiguió
controlar el gasto público
e impedir que la ya elevada
inflación se disparara.
Estonia es puntera en el
uso de las nuevas tecnologías.
En su territorio está ubicado
el programa de ‘software’
Skype (para realizar llamadas
sobre internet), que
cuenta con 400 millones de
usuarios. También informáticos
de este país han creado
el ‘software’ Peer-to-peerKazaa,
que facilita las conexiones
individuales entre usuarios
de la Red y tiene ya 389
millones de clientes.
Según un reciente sondeo
del Instituto Faktum andAriko
para el Gobierno, el 54%
de los estonios está a favor de
la moneda única,mientras
que el 36% se opone y el 10%
no se pronuncia. Pero, a pesar
de ese respaldo mayoritario,
el 72% de los ciudadanos
teme que la aprobación
de la divisa comunitaria por
el país repercuta en una subida
sensible de los precios.