| 16-octubre-2005
El
espejo de Irlanda
Es un país que guarda muchas semejanzas con Asturias
y se ha convertido en un modelo a seguir en desarrollo tecnológico.
Dedica más del 3% de su PIB a proyectos de I+D+i, un
porcentaje similar al de los países escandinavos
Noelia A. Erausquin
Irlanda se ha convertido en un modelo a seguir para Asturias
en investigación y desarrollo y empleo de nuevas tecnologías,
al menos esa es la opinión del coordinador del Informe
e-España de la Fundación Auna, José Manuel
Cerezo. Ese país, eminentemente rural, ha apostado
definitivamente por la tecnología gracias a la fuerte
inversión que dedica a proyectos de I+D+i, con una
cifra que supera el 3% de su Producto Interior Bruto. Unos
porcentajes que son comparables a los de Finlandia, Suecia
o Dinamarca, los estados más avanzados del mundo en
esta campo.
El Principado e Irlanda intentan reinventarse en un mundo
en constante evolución, al que ya no le bastan sólo
sus economías tradicionales. Las nuevas tecnologías
abren nuevas oportunidades, pero en España se invierte
todavía menos de un 1% en investigación y desarrollo,
una diferencia que para el experto de la Fundación
Auna es demasiado importante.
Según Cerezo, que ofreció esta semana una conferencia
en la Fundación CTIC, en Gijón, está
demostrada la relación entre evolución tecnológica
y crecimiento económico y en la Península Ibética
existe una brecha muy importante entre ambos parámetros.
Mientras que España se presenta como una de las diez
economías más fuertes del planeta, en desarrollo
de la sociedad de la información supera el puesto número
veinte.
La penetración de Internet y la de la telefonía
móvil son dos de los aspectos que se utilizan para
medir la situación tecnológica de una zona.
Paradójicamente, España es de los países
con una mayor proporción de móviles, pero con
un índice relativamente bajo de internautas en relación
al resto de miembros de la Unión Europea. En el caso
de Asturias, el número de usuarios de Internet no sólo
se encuentra por debajo de la media europea, sino que también
se ve superado por la media española. No obstante,
Cerezo cree que la distancia se recorta y que la situación
del Principado es esperanzadora, puesto que se trata de una
de las seis regiones en las que más crecen los usuarios
de la red.
Además, el estudio de la Fundación Auna revela
que la administración asturiana es la segunda que más
dinero emplea por habitante en Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TIC), 61,47 euros anuales, sólo
por detrás del País Vasco, que invierte 87.
«Cada euro que se pone, si se pone bien, tiene efectos
en el desarrollo», asegura Cerezo, que valoró
el esfuerzo que realiza la administración por acercar
las nuevas tecnologías a los ciudadanos mediante la
construcción de telecentros o la financiación
de cursos. Peor panorama dibujó para comunidades como
Castilla y León, Castilla la Mancha o Murcia, al asegurar
que se están descolgando del desarrollo tecnológico.
«Asturias parte de una situación de retraso,
pero tiene gran capacidad de desarrollo, prueba de ello es
su alto índice de banda ancha», explica. En este
sentido, el Principado es la comunidad autónoma en
la que existe una mayor proporción de conexiones por
cable con respecto a la línea ADSL. «El cable
es una de las tecnologías más dinamizadoras»,
apunta Cerezo.
Otro uso de la tecnología que no está demasiado
desarrollado en la región es el del comercio electrónico.
Las compañías asturianas están muy lejos
de alcanzar la media europea, aunque la implantación
de este tipo de negocios crece paulatinamente gracias una
nueva generación de emprendedores.
Dos mil millones de móviles
Lo que está claro es que el desarrollo de las tecnologías
de la sociedad de la información es imparable y extremadamente
rápido. Mientras que hicieron falta 38 años
para que la radio contara con 50 millones de oyentes, Internet
sólo tardó cuatro y algo parecido sucede con
la telefonía móvil. En todo un siglo se instalaron
un millón de líneas fijas y en apenas quince
años hay casi 2.000 millones de móviles.
El problema vendrá para los países o zonas que
se queden fuera de las oportunidades que ofrece la sociedad
de la información. La llamada brecha digital afectará
a las comunidades que no puedan desarrollar las nuevas tecnologías,
por eso Asturias debe mirarse en el espejo irlandés.
Según Cerezo, este proceso global tiene un carácter
ambivalente, porque ofrece posibilidades de renovación
a las zonas aparentemente retrasadas, pero castigará
a las que no lleguen a estar a la altura de esta evolución.
A pesar de los últimos avances, para el coordinador
de este informe, en el desarrollo de la era digital «no
hemos hecho nada más que empezar» y apunta el
próximo paso que revolucionará las comunicaciones:
la fusión de Internet con la telefonía móvil.
Las
personas que nunca han usado Internet aseguran que no es útil
El
70% de los españoles no utiliza Internet, pero el motivo
que aducen no es el precio de la conexión o la dificultad
de usar un ordenador. Según el informe de la Fundación
Auna, la razón que dan las personas que no navegan
por la red es que no le encuentran utilidad.
Para el coordinador del informe, José Manuel Cerezo,
este argumento es fruto del desconocimiento, puesto que los
que comienzan a emplear Internet no dejan de hacerlo. De hecho,
este experto calificó de «muy activo» a
ese 30% de españoles que son internautas y señaló
que de los 40 millones de turistas que visitaron España
el año pasado, el 33% realizó alguna consulta
en la red.
No obstante, Cerezo reconoce que el precio de la banda ancha
en España triplica al de otros países, aunque
espera que su coste se reduzca.
Por otro lado, sólo el 20% de las pequeñas y
medianas empresas españolas cuentan con ordenadores,
Internet, intranet y correo electrónico. «Si
no se consigue una penetración mayor, podemos perder
un tren tan importante como el de la industrialización»,
asegura Cerezo, que aboga por fomentar la formación
continua de los empleados de las empresas.
Además de enseñar las bondades de la red, este
experto confía en que el desarrollo de la e-administración
consiga más adeptos a Internet.
La sofisticación de los portales de las entidades públicas
y el aumento de sus posibilidades será fundamental
en este sentido. Si hay contenidos satisfactorios y se ofrecen
facilidades, como el pago de impuestos o multas, se potenciará
la penetración de las nuevas tecnologías. Prueba
de ello es que el año pasado más de un millón
de usuarios realizó su declaración de la renta
a través de la página web del ministerio. Según
el informe presentado por Cerezo, las webs de la administración
asturiana se encuentran en la media en lo que a contenidos
se refiere, por debajo de las de Cataluña o el País
Vasco.
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