| 15-enero-2006
Los
transportistas apuestan por una formación reglada
Los cursos de mercancías peligrosas y capacitación
profesional, ambos exigidos por ley para desarrollar determinadas
labores, son los más demandados por el sector
I . González
Conocen mejor que nadie las autopistas, los peajes y los problemas
de la red de carreteras, no sólo de España sino
también de Europa. A sus espaldas, miles de kilómetros,
problemas y nuevas normativas y exigencias para las que deben
estar preparados, porque la formación para ser transportista
va o debería ir mucho más allá que la
obtención del carné.
De momento, las autoescuelas y, principalmente las asociaciones
del transporte, son las que están asumiendo esta formación.
Con posiciones divergentes sobre la utilidad de los cursos
que se imparten y de porqué lo hacen, Asetra y Cesintra,
las principales asociaciones del sector en Asturias, coinciden
en que la preparación de los transportistas debe realizarse
a través de la Formación Profesional.
Mientras tanto, ambos colectivos ofertan una serie de cursos,
organizados en función de lo que demande el sector.
De ahí que sean los de materias peligrosas los que
se impongan, ya que la obtención del carné específico
es un requisito imprescindible para poder realizar su transporte.
En 2004, Asetra realizó treinta cursos de materia peligrosas,
por los que pasaron 340 alumnos. Los datos de 2005 aún
no se han cerrado, pero la asociación estima que se
han impartido cinco cursos más. Este es el único
curso que aprueba el presidente de Cesintra, Enrique Riaño,
quien asegura que en el sector «no hay un formación
bien estructurada ni de interés». La formación
tiene una duración mínima de 15 horas y puede
llegar hasta las 60 dependiendo de las especiales, como cisternas
o explosivos.
El segundo más requerido es el que se imparte para
conseguir la capacitación profesional, obligatorios
no tanto para el propio transportista como para los empresarios
del transporte. ¿Cuál es el perfil de los alumnos?
«Gente que quiere entrar en el negocio del transporte
(autónomos), empresas que forman a sus trabajadores,
las mujeres y los de los camioneros en empresas familiares»,
explica Juan García, responsable del área de
formación de Asetra.
La oferta formativa de esta asociación se completa
con programas de perfeccionamiento, sobre documentación
carga y descarga, manejo del tacógrafo y curso prácticos
en los que «se hacen muchos kilómetros».
En breve, los conductores profesionales deberán añadir
a su formación un curso de reciclaje, que será
necesario realizar cada cuatro años.
«Al
que es buen conductor se lo rifan y no le falta trabajo»
A Mercedes de la Roza, secretaria general de Asetra, le costó
más de un reproche decir hace algunos años que
en esta profesión prácticamente no había
paro. Lo repite de nuevo: «Al buen conductor se lo rifan
y no le falta trabajo». Recuerda que los cursos de la
asociación se organizan a través del INEM y
en la última consulta sólo encontraron a siete
personas paradas.
Esta afirmación la corrobora el presidente de Cesintra.
La lectura que Enrique Riaño hace de este dato no es,
sin embargo, nada positiva. «No hay desempleo porque
la profesión es muy poco atractiva para los jóvenes.
Los transportistas son el último eslabón de
la esclavitud».
Demasiados días en la carretera, en polígonos
industriales y dentro de un camión al que se debe vigilar
día y noche para evitar robos, «produce un desarraigo
familiar y social que no compensa económicamente»,
afirma Riaño. Que es un sector duro y complicado tampoco
lo pone en duda De La Roza, pero «cuando te metes en
el transporte sabes a lo que vienes».
Lo sepan o no, lo cierto «es que nunca falta gente que
entra en la profesión, pero que pronto abandona»,
según Riaño. Los mayores aguantan, «porque
esta profesión se ha convertido para ellos en una mantera
de vivir de la que es muy difícil cambiar», puntualiza.
Las dos asociaciones perciben que éste es uno de los
sectores en los que la ley de la oferta y la demanda mejor
funciona y la en el que la rotación laboral es importante.
«La gente se mueve en busca de un salario mejor y los
conductores que son buenos no necesitan moverse personalmente,
porque son los empresarios quienes les buscan a ellos para
ofrecérselo», concluye Mercedes de la Roza.
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