24-enero-2011
Los activos toxicos del
‘ladrillo’ ahogan a la banca
Ambos sectores comparten el mismo problema: la necesidad
de dinero. El lastre inmobiliario supera ya los 190.000 millones
TERESA VELASCO
A falta de los últimos datos oficiales, exigidos en detalle por el Banco de España antes de finales de enero a las cajas de ahorros (los bancos los darán en sus balances anuales), el sector inmobiliario y las constructoras tienen problemas muy serios para devolver 190.000 millones de los más de 400.000 millones que las entidades financieras han prestado a esas empresas.
Ese es la famosa «inversión potencialmente problemática » de la banca española en el llamado ‘ladrillo’. Al cierre del pasado mes de junio, el dato oficial facilitado por el Banco de España era de 181.000 millones de euros.
Al cierre del ejercicio, según fuentes oficiosas del mismo organismo, se habrían superado ya los 190.000 millones.
Y esa es la cantidad que eleva la tasa de morosidad del sistema financiero español (este año llegará al 6%, el triple si hablamos sólo del ámbito inmobiliario) y que los mercados están castigando.
No se puede olvidar que la crisis financiera en España apareció justo cuando estalló la ‘burbuja’ inmobiliaria. Pese a ese vínculo, el profesor de Finanzas de ESADE, Jesús Palau, descarta con firmeza que España vaya a ser rescatada, porque en ese caso también tendría que serlo Alemania, ya que si la primera debe asumir este año una necesidad de financiación de 90.000 millones, para la segunda asciende a 220.000 millones; 240.000 millones en el caso de Italia o 180.000 para Francia.
Y ello sin hablar de los que han intervenido bancos, como el Reino Unido.
Palau considera que todo el sistema financiero europeo «está hecho añicos» por culpa de la facilidad con que antes de la crisis se concedieron créditos a promotores inmobiliarios, constructoras y a los propios ciudadanos. Las pérdidas reales no se conocerán hasta que las entidades vendan los inmuebles que ahora tienen y lo pongan en sus balances. De momento, el llamado Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) es el encargado de ‘cubrir’ esas pérdidas en España. De los 99.000 millones con que fue provisionado, ya se han gastado 15.000 millones, pero según distintos expertos con las nuevas pruebas de estrés pedidas por Bruselas se volverá a acudir al FROB y asistiremos a más fusiones de entidades.
Según la agencia de calificación Moody’s, el sistema financiero español necesitaría urgentemente 17.000 millones de euros para garantizar la máxima calidad de su capital, una cantidad que los expertos de UBS elevan hasta los 120.000 millones. Con estas cuentas parece imposible que se pueda generar confianza en nuestro sistema, más aún si se tienen en cuenta los escenarios «más catastróficos » diseñados por el propio Banco de España. Entonces ya nos iríamos hasta los 210.000 millones de euros.
El muro crece
Otro informe sobre nuestro sistema financiero, esta vez del banco japonés Nomura, estima que la exposición potencialmente problemática al ‘ladrillo’ «se verá incrementada en el futuro». Por ello, aconseja a las entidades que sigan elevando su nivel de provisiones (fijadas en el 20% de los dudosos) para afrontar ese peligro creciente.
El objetivo es que los activos de los bancos ganen en calidad y tengan la menor exposición posible con el mundo de promotores inmobiliarios y constructoras hasta que el sector se reactive. Esa calidad se mide con el término técnico de ‘Tier 1’, cuyo ratio para dar confianza debería situarse cerca del 10%; ahora está por debajo del 8% en el caso español y en el test de estrés de 2010 era del 6%.
Pero, ¿a quién creer? Algunos analistas afirman que el grado de exposición del sistema financiero español a las promotoras inmobiliarias es muy inferior al de, por ejemplo, Irlanda, dado que las cifras son bastante menores de lo que sugieren algunas agencias de calificación, hasta el extremo de que las propias entidades podrían asumir las pérdidas que se produjeran.
No obstante, la mayoría apuntan a que son las cajas de ahorros las que más necesidades tendrían, valoradas en unos 50.000 millones de euros (entre 43.000 y 80.000 millones, sostiene el inforindimuy difícil para acceder a los mercados mayoristas de financiación y emitir deuda, por lo que se caerá en el círculo vicioso de que las entidades tendrán difícil acceder al dinero que empresas (incluidas las promotoras inmobiliarias y constructoras) y ciudadanos les están reclamando.
Difícil recuperación
Desde la patronal de promotores y empresarios de la construcción (APCE) admiten que será difícil construir vivienda nueva. Además, el profesor Palau recuerda que entre instituciones financieras, constructoras y promotores hay un ‘stock’ de viviendas que supera las 700.000 unidades (350.000 de las promotoras y una cifra similar de las entidades que se han quedado con los inmuebles por impago de hipotecas), a las que si se suman las obras paradas y las que aún se están construyendo nos daría un total cercano a los 1,3 millones. Hasta que no se dé salida a buena parte de ese ‘sobrante’, será imposible volver a la normalidad, con el elevado nivel de paro como hándicap añadido.
En el Gobierno, que estos días se ha reunido en el Ministerio de Fomento con representantes del sector financiero y del ‘ladrillo’ para abordar el problema, pocas propuestas hay. Una de ellas, que hasta el momento ha fracasado, es dar salida a esas viviendas a través del alquiler.
Pero el método no parece estar cuajando, pese a las ayudas y subvenciones, ante los escasos resultados obtenidos.
La subida de dos puntos del IVA en 2010, sin descartarse un nuevo incremento este año, junto al final de la desgravación por compra de vivienda (sólo mantenida para las rentas inferiores a los 24.000 euros anuales), han sido otras de las medidas adoptadas por el Gobierno, justo en la dirección contraria.
No obstante, la crisis de la construcción podría haber tocado fondo, apuntan en el sector. Incluso se han empezado a construir viviendas nuevas, pero en niveles insuficientes para reactivar este motor económico, y con ello el empleo y toda la industria auxiliar. Algo, no obstante, se está moviendo cuando inmobiliarias como Martinsa- Fadesa, una de las primeras en caer, acaba de poner fin a su concurso de acreedores después de declararse insolvente con un pasivo de 7.000 millones de euros. ¿Será solo un espejismo o algo sólido?
|