12-Febrero-2012
El gasóleo ya no
es una ganga
en España
El aumento de los impuestos y el alza del petróleo han
disparado su precio, hasta resultar incluso más caro en
algunas comunidades autónomas que en Francia
:: ANA
BARANDIARAN
Las largas colas de camiones
que se forman en las gasolineras
españolas antes de cruzar
la frontera con Francia
podrían dejar de tener sentido.
O más bien justo ese sentido.
El precio del gasóleo en
España se sitúa en 1,325 euros
por litro de media, según
el último Boletín Petrolero
de la UE, cada vez más cerca
de los 1,396 que marca en
Francia. Pero ya hay comunidades autónomas, como la
valenciana y la catalana, en
las que el diesel se vende más
caro que en el país vecino al
alcanzar los 1,4 euros en algunas
estaciones de servicio.
En la gasolina todavía se
mantiene la brecha, 1,378 a
este lado frente a 1,56 al otro.
La principal razón de este
fenómeno radica en que las
administraciones españolas,
acuciadas por la necesidad de
contener su déficit, han visto
en los carburantes una de
las mejores vías para llenar
su ‘depósito’ fiscal, que hace>
tiempo marca la reserva.
Cada vez más comunidades
autónomas aplican el ‘céntimo
sanitario’, un impuesto
que grava las gasolinas y el
gasóleo y que supuestamente
se utiliza para financiar la
sanidad pública. Ahora el Ministerio
de Industria estudia
implantar el ‘céntimo verde’
para hacer frente al déficit de
tarifa, la deuda de 24.000 millones
de euros que el Estado
mantiene con las eléctricas
porque el recibo de la luz
no cubre costes.
Exprimidos
«No nos pueden cargar con
todos los agujeros. La sanidad,
la luz, luego será el céntimo
de la educación.... No se
puede exprimir más una vaca
que ya está escuálida», se
quejan los transportistas, que
recuerdan que los carburantes
ya rozan en España máximos
históricos por la escalada
del petróleo y la devaluación
del euro. La gasolina
está a un paso de su récord de
1,381 euros, alcanzado en
abril de 2011, y el gasóleo
muy cerca de los 1,36 del pasado>
mes de enero.
Los impuestos ya suponen
un alto porcentaje del precio
de los carburantes. El 47,8%
en el caso del gasolina y el
41,4% en el gasóleo, aunque
la presión fiscal es inferior a
la media europea. El principal
gravamen es el impuesto
especial sobre hidrocarburos,
que en 2009 subió por última
vez hasta situarse en 0,4
euros para la gasolina y 0,3
para el gasóleo. En este capítulo
reside la única diferencia>
entre ambos carburantes
y que otorga una ventaja al
diésel de 10 céntimos –en
Francia esa brecha es mayor
y alcanza los 17–. Luego está
el IVA, que se repercute al final,
una vez sumados el resto
de tributos, y que en 2010
se elevó al 18%.
Pero la partida que más
está engordando es el impuesto
a la venta minorista de determinados
hidrocarburos
(IVMDH), más conocido
como el ‘céntimo sanitario’,
aunque ni es solo un céntimo
ni hay garantía de que se
destine a la financiación de
la sanidad. Lo bautizó así Alberto
Ruiz Gallardón, que fue
el primero en implantarlo en
Madrid en 2002. Con la crisis,
cada vez más comunidades
lo están incorporando.
El impuesto consta de dos
tramos: uno estatal de 2,4
céntimos y otro autonómico
que puede llegar a 4,8. Las regiones
con más dificultades
para controlar el déficit no
han dudado en imponer el
máximo, 7,2 céntimos, más
IVA. Es el caso de la Comunidad
Valenciana, a la que se
sumará Castilla-León a partir
del 1 de marzo. En el extremo
opuesto, el País Vasco,
Cantabria, La Rioja, Navarra
y Aragón no aplican el recargo
autonómico, aunque el debate
está sobre la mesa en
Euskadi. La lista, por tanto,
podría reducirse todavía más.
«Esas diferencias entre regiones
están causando graves
distorsiones. Hay un
‘efecto frontera’ porque los
usuarios cruzan a las comunidades
más baratas y el negocio
se desploma en las gasolineras
de las autonomías
más caras. Además, los transportistas
de largo recorrido
sólo paran a repostar en los
territorios más económicos»,
explica Álvaro Mazarrasa, director
general de la Asociación
de Operadores de Productos
Petrolíferos (AOP). En
esta organización, que aglutina
a compañías como Repsol
y Cepsa, recuerdan que el
‘céntimo sanitario’ está cuestionado
por la Comisión Europea
y también pendiente
de resolución por parte del
Tribunal de Justicia de la UE.
Cotizaciones al alza
Esta pesada carga fiscal recae
sobre una cotización al alza
del gasóleo y la gasolina en
los mercados internacionales,
empujados por el petróleo
y la devaluación del euro.
No hay que olvidar que en el
mundo del ‘oro negro’ todo
hay que pagarlo en dólares.
El barril de Brent, que el viernes
retrocedió ligeramente
hasta los 117 dólares, ha estado
subiendo estas semanas
–sobre todo, por el conflicto
con Irán–, después de que
la UE aprobara un embargo a
partir del 1 de julio para obligar
a Teherán a renunciar a
su programa nuclear. La república
islámica amenaza con
bloquear el estrecho de Ormuz,
por el que circula un
tercio del consumo mundial
de crudo. Por otro lado, el
euro volvió a retroceder al
cierre de esta semana hasta
quedar por debajo de los 1,32
dólares debido a las dudas sobre
Grecia. La consecuencia:
traducido a euros, el crudo
cotiza a 90 el barril, cerca de
los máximos de 2008.
Cabe preguntarse cómo es
posible que el petróleo evolucione
al alza en medio de
una brutal crisis económica.
De hecho, la Agencia Internacional
de la Energía (AIE)
volvió a recortar el viernes
sus previsiones de consumo
global de crudo para este año.
Pero hay que tener en cuenta
que los países emergentes
siguen tirando de la demanda,
en especial del gasóleo,
aunque no hay que descartar
cierto componente de especulación.
Por ejemplo, los
fondos de inversión aprovechan
los momentos de convulsión
en Oriente Próximo
para apostar al alza.
Más a pie de surtidor, surge
otro interrogante: ¿están
las petroleras engordando sus
márgenes en España? Según
los datos de AOP, de cada litro
de gasóleo un 41,4% son
impuestos, otro 47,7% es el
coste de la materia prima, y
un 10,8% –14,5 céntimos– corresponde>
a los costes de comercialización
y logística,
amortización... y a la remuneración
de minoristas y mayoristas.
Pero, ¿cuánto termina
en los bolsillos de petroleras
y gasolineras, y en
qué proporción?
El margen de beneficio
«Nosotros nos llevamos una
comisión fija de entre 5 y 7
céntimos por litro, con independencia
de cuál sea el precio
del carburante. De hecho,
no nos interesa en absoluto
que se encarezca porque entonces
aumenta la comisión
que tenemos que pagar a los
bancos por el uso de la tarjeta
de crédito. A más precio,
más comisión», explica Víctor
García, secretario general
de la Agrupación Española de
Vendedores de Carburantes
(AEVECAR), que engloba a
2.500 estaciones de servicio.
Con esos ingresos, añade, hay
que pagar las nóminas, la
amortización de las instalaciones,
las inspecciones...
Las petroleras sostienen
que se llevan todavía menos.
Tan solo un céntimo por litro.
«Tenemos que destinar
cerca de dos céntimos a mantener
unas reservas estratégicas
de 90 días», indica Mazarrasa,
que afirma que donde
las compañías del sector
hacen negocio es en el ‘upstream’,
la explotación de los
yacimientos del petróleo.
Sin embargo, Javier Bru,
presidente de la Confederación
Española de Estaciones
de Servicio (CEEES), considera
que las petroleras están
subiendo de forma progresiva
el precio del gasóleo, a sabiendas
de que tienen «un
recorrido al alza hasta igualarlo
con el resto de Europa»,
donde la presión fiscal sobre
los carburantes resulta mayor.
«Tienen la excusa perfecta
en que España es uno
de los países donde mayor
consumo de diésel se registra,
un 80% frente al 20% de
gasolina», añade.
Lo cierto es que el gasóleo
acumula una subida del 58%
desde los mínimos que marcó
en 2009. Uno de los colectivos
más afectados por esta
escalada es el de los transportistas.
«La situación actual es
mucho peor que en 2008. La
carga ha descendido por la
crisis y no tenemos capacidad
para repercutir el aumento
de costes. Y la morosidad
se ha disparado. En Francia
se obliga a pagar a 30 días,
pero nosotros cobramos a
120, ...eso si lo hacemos», se
lamenta un portavoz de la patronal
CETM, que aglutina
35.000 empresas.
Todo son problemas para el
sector. Desde el 1 de enero
prácticamente ha desaparecido
la bonificación del gasóleo
profesional. «Se ha pasado
de 1.400 euros al año a apenas
50» –advierten– y se calcula
que el ‘céntimo sanitario’
puede suponer 5.000 euros
al año por autónomo. Hay
comunidades, como la valenciana,
que devuelven a los
transportistas el tramo autonómico.
Otras, como la castellano-
leonesa, sólo la mitad.
Pero solo a los vehículos pesados,
no a los ligeros, lo que
deja fuera a los repartidores.
Otro palo más en la rueda. |