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| VOCES. El grupo Muyeres, en la Casa de la Palmera, donde presentaron el espectáculo. / JOAQUÍN PAÑEDA |
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Se apagaron las luces del Teatro Jovellanos
el pasado viernes día 8 de
abril, fecha del estreno de ‘Inda suenen’.
Mariluz Cristobal Caunedo se
acerca al borde del escenario. Suena
el bordón de la zanfona de Celia
González. La tonada que abre el espectáculo
es ‘Debaxo d’una panera’,
una añada tradicional con una letra
–como es propio de les añaes–
desgarradora. El resto de muyeres
que intervendrán en el espectáculo,
en correcta formación, van anudándose
el pañuelo a la cabeza. Asistimos
a todo el proceso. Dos cantos
de cuna más y la voz de la actriz Ana
Morán nos sumerge en este universo
femenino lleno de voces que nos
suenan.
La historia de crear un espectáculo
teatral a partir de la música tradicional
viene gestándose desde hace
tiempo. Pero, con ‘Inda suenen’, es
la primera vez que esto se hace como
un proyecto comercial. En el sentido
de que aúna el trabajo de una
compañía teatral de amplia trayectoria,
Factoría Norte, y una formación
musical de largo recorrido, el
Colectivu Música Tradicional Muyeres.
El propio grupo Muyeres ya había
elaborado espectáculos de contenido
bastante similar al presente.
De uno de ellos, ‘Pasamentu’, llegó
a realizarse una película documental,
dirigida por Jorge Rivero. Algún
otro, como su intervención en
la obra Kelthiké, de Ramón Prada,
con la Joven Orquesta Sinfónica de
Asturias dirigida por Yuri Nasushkin,
iba más allá de la propia
música.
A lo largo de estos años, otros espectáculos
apostaron por unir la música
y el teatro. Un ejemplo fue el estreno
de la obra de Juan Carlos Casimiro
‘Buscando el norte’, en 2003,
que unió una composición nueva
sobre música tradicional a un texto
teatral que hacía las veces de hilo
conductor. Otro ejemplo, los espectáculos
‘Nel camín o Torner’, que
combinaron música tradicional interpretada
por cantadores de tonada
y músicos de folk, con el hilo conductor
de una narración.
Pero todos estos espectáculos citados,
junto a otros muchos que se
elaboraron, se presentaron al mercado
como productos musicales y
utilizaron por ello los escasos recursos
que para este tipo de espectáculos
se generan en Asturies. Por el
contrario, ‘Inda suenen’ nace como
espectáculo teatral/musical, con capacidad
para moverse en el único
circuito que en este momento funciona
medianamente bien en Asturies:
el Circuito Asturiano de Teatro.
Para este Circuito, en el que están integrados cerca de treinta
ayuntamientos asturianos, ‘Inda
suenen’ es un lujo. Por dos motivos
principales. El primero, por
la originalidad del propio espectáculo
y por el preciosista desarrollo
que llevan a buen término
la enorme cantidad de personas
que lo hizo posible. El segundo,
porque era absolutamente necesario:
la escena asturiana llevaba
años necesitada de un espectáculo
de estas características.
Tras la intro de añaes el espectáculo
te cala hasta los huesos.
Son 60 minutos que se pasan en
nada. Para los más sentimentales
–como yo–, piezas como ‘Todos
los trabayos son’ o el ‘Ramu
de la Virxen del Cébranu’ me hacen
saltar las lágrimas. Forman
parte de propia infancia y hace
años que faltan las personas que
las cantaban. Para cada espectador
seguramente habría su propio
tema. Son piezas de una sencillez
aplastante. Pero sus voces
saben convertirlos en grandes.
El espectáculo, en este sentido,
embriaga. La voz es limpia.
No se emplea ningún tipo de amplificación.
La pandereta, el pandeiru,
la gaita rabil, el acordeón
diatónico y la gaita, ponen ritmo
y melodía. Hay danza y baile.
Pero, sobre todo, hay un número
grande de canciones que van
desde el oriente hasta el occidente
en un recorrido mágico por Asturies,
desde piezas muy tradicionales
hasta otras populares de
tradición más moderna.
Es un viaje emocional. La vida
de les muyeres a través de las
canciones que conformaron su
vida. Asistimos a la representación
de nuestra propia historia.
Cantada. Y contada a través de
la voz de la narradora. La luz forma
parte del espectáculo. Como
las imágenes proyectadas en la
pantalla. Una historia cantada y
contada en una hora pero que forma
parte de la historia interminable
de nuestra tierra. Un espectáculo
que nace para ser el
origen de otros muchos espectáculos.
Una apuesta muy clara de
futuro para la escena teatral y
musical asturiana. Un espectáculo
que nace para conocernos a
nosotros mismos, pero también
para darnos a conocer en el mundo.
Una obra que puede representarse
en cualquier parte fuera de
nuestras fronteras porque articula
perfectamente las dos fuentes
del éxito: la emoción y la sinceridad.
Y, por encima de todo, ‘Inda’
suenen merece el aplauso por su
atrevimiento. En el campo de la
música, la gaita, el folk y la canción
asturiana fueron capaces de
reinventarse y hoy forman parte
de la música del presente. Le
quedaba por dar este paso a los
grupos de baile. Muyeres les están
mostrando un camino, en
una tierra en la que hay posibilidades
de tantos. «El miedo,
siempre el miedo, es aliado principal,
causa inmediata para tender
alambradas de pureza», que
dejó escrito José Luis Ortiz Nuevo
en su ‘Alegato’.