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| DIRECTO. Corquiéu, en uno de sus directos. /JESÚS DÍAZ |
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Cuando la base de una noche folk es la presentación
del último trabajo de un grupo de
la localidad, el éxito está asegurado. Eso fue
lo que ocurrió en Ribadesella. Se palpaba ese
aire de buen rollo entre el público. La puesta
en escena y el sonido resultaron lo suficientemente
buenos como para hacer la escucha
agradable. Las canciones del último
trabajo, ‘Suaña’, sirvieron para enlazar con
el repertorio más conocido del grupo y para
animar a partes iguales a quienes tenían ganas
de escucharlos y a los que preferían bailar.
‘Suaña’ es fundamentalmente un disco de
pop elaborado por una formación folk. La
instrumentación lo corrobora: el violín, la
gaita, la flauta, el bouzouki, la guitarra y el
bodhrán. Los arreglos, especialmente los de
la canciones para la voz de Gema García del
Pozo, son pop. Un pop particular, en cierto
modo podría decirse que un sonido Corquiéu,
sobre el que llevan años trabajando
y que enlaza con el conseguido por otras formaciones
del arco atlántico, principalmente.
El pop y el folk son dos caminos expresivos
que llevan años haciéndose préstamos
mutuamente. A la manera en que el rock y
el folk lo vinieron haciendo desde los años
sesenta en los Estados Unidos y, posteriormente,
en Inglaterra, para terminar dando
el salto a Irlanda y Francia. De hecho, cuando
el movimiento folk arraiga en Asturies,
después de la experiencias de finales de los
sesenta de grupos como Madreselva y del
asentamiento de propuesta setenteras como
las de Nuberu, lo hace fusionándose descaradamente
con el rock. En el único disco de
Trasgu y los dos de Beleño rigen los modelos
musicales propios de la época.
Con todo, las primeras propuestas pop
asturianas arrancan igualmente a finales
de los sesenta y a lo largo de los setenta. Un
pop que bebía por igual de las fuentes de la
música más tradicional, como podía ser la
tonada asturiana, como de los arreglos más
pachangueros. Lo que sirvió para convertir
en éxitos irrepetibles las canciones de
La Pastorina y, posteriormente, de Vicente
Díaz.
El modelo del pop actual cercano al folk,
que representa la actual propuesta de Corquiéu,
tiene muy poco que ver con aquel modelo
de treinta años atrás. Coincide, no obstante,
en el acentuado uso de la voz melódica,
en el empleo de la canción con estribillo
y melodía reiterativa, y el empleo de unos
arreglos propios del pop y ajenos al folk.
En todo ello reside el especial interés del
último trabajo de Corquiéu. Canciones frescas,
no excesivamente pegadizas, pero que
narran una historia sencilla y, en algún caso,
sentimental, como la que homenajea a los
desaparecidos Ígor Medio y Carlos Redondo,
componentes de Felpeyu fallecidos en un accidente
de tráfico. Canciones que vuelven a
oírse una y otra vez con agrado y en las que
luce la voz de su cantante con una personalidad
cada vez más acentuada.
Para ser un grupo más pop necesitaría
menos canciones instrumentales. Pero el modelo
The Corrs también funcionó así. Precisan,
como tantos otros grupos asturianos,
una mayor promoción y una campaña que
los hiciera más visibles y reconocibles para
el gran público. Porque, como comentaba anteriormente
al hablar de la base pop, su público
potencial es enorme.
Con ‘Suaña’, Corquiéu avanza sin prisa
por un camino jalonado por otros trabajos
discográficos bien distanciados: ‘Salia’, del
lejano 2005, y ‘La Barquera’, del aún más lejano
2001. Sin prisa. También sin pausa. Haciéndose,
poco a poco, un hueco en la historia
de la música DIRECTO.