Jueves, 30 de agosto de 2007

IVÁN LOMAS, 'DJ PIMP'. CAMPEÓN DE ESPAÑA DE DJ'S EN DOS CATEGORÍAS
«Yo siempre me centro más en la música que en la técnica»

J. Cezón

El gijonés Iván Lomas, conocido artísticamente como Dj Pimp, acaba de resultar doblemente vencedor del campeonato de España DMC de Dj´s en las categorías individual y en supremacía. Este joven de 26 años, licenciado en Pedagogía, forma parte del colectivo Scratch Essence y acompaña a Dark la Eme, entre otros. En octubre disputará en Londres el campeonato de Mundo ante representantes de dieciocho países.

–Campeón de España DMC individual y supremacía. Y finalista en 2005 de ITF. Descífranos este entramado de siglas y categorías.
–La ITF ya está muerta y se ha quedado apartada por un tema de patrocinadores y demás. Y la DMC son las siglas de Disco Mix Club, que en un origen en los ochenta era más de house y techno, pero cuando apareció el scratch, como ofrecía un mayor abanico, se fue centrando en este tema. En la categoría individual, tú haces tu canción o tu composición en seis minutos, y los jueces puntúan. Y supremacía es una competición de uno contra uno, un poco como las batallas de Mc´s. Yo participé por primera vez en 2005 y quedé subcampeón de la DMC y finalista de la ITF. Me vino muy bien para coger experiencia, porque la primera vez estaba como un flan. Veo el vídeo y me da vergüenza ajena, de cómo podía estar tan cohibido y cortado. El año pasado no pude ir por un tema de estudios.

–¿En qué consiste exactamente la prueba del campeonato?

–Mediante el uso de los platos y de técnicas de scratch –de hacer tonos, melodías– se suele puntuar la técnica, musicalidad, respuesta del público, originalidad... Hay gente que puede ser muy buena, pero que a lo mejor ofrece algo que ya se hizo en el 99, por poner un ejemplo. Siempre se suele premiar lo que suene un poco más novedoso o innovador.

–Un dj de turntablism, ¿cuántas dosis tiene de prestidigitador y cuántas de corazón?
–Por mi parte, siempre me centro más en la música que en la técnica. Otra diferencia entre competiciones es que la DMC deja más juego para el espectáculo o la musicalidad, mientras que la ITF es más técnica. La primera es más para todo el mundo y la otra, más enfocada a los dj´s de ese mundillo.

–¿Cuáles son las herramientas del dj de este género? ¿Cómo se transforma un giradiscos en un instrumento?
–Yo escuchaba mucha música eléctrónica y veía a dj´s, y a finales de los noventa fue cuando conocí a gente como Q-Bert. Hasta entonces, nunca me había fijado en lo que implicaba. Aunque yo llevaba más años tocando la batería que como dj, me empecé a interesar por el tema. Tú puedes poner un disco, que es un sonido continuo, y con el pitch del plato ya puedes crear una melodía y un ritmo. El turntablism está bien en pequeñas dosis, pero no te puedes tirar una sesión de tres horas. Gente como Q-Bert ofrece un show de media hora. A mí me gusta más compaginarlo con la faceta de dj de club.

–¿Y cuál es tu receta para que una sesión de turntablism no se convierta en mera exhibición técnica sin emoción?
–Yo suelo mezclar temas. Por ejemplo, coges una capella y un tema instrumental y haces la mezcla en directo. Y lo guay es que no se note que es una mezcla, que encaje como si es el tema propio. Hay que intentar llevar la sesión con picos, pero de una manera linea, ver cómo responde la gente. Lo de dj es a veces un poco de estudio sociológico.

–¿Requiere algún entrenamiento especial?

–Cuando empecé, me molaba la música electrónica, pero cuando aprendí a cuadrar los temas, llegó un momento que me aburría mogollón y quise darle más partido. Requiere la misma disciplina que la de un instrumento, aunque yo no soy muy constante, lo hago cuando me apetece. Estudié piano de crío y no me gustaba lo de aprender la lección como si estuviera en el colegio. Siempre fui autodidacto e iba por libre. Hay dj´s que avanzan en técnica, pero no dejan respirar, no juegan con el silencio o le meten un poco de groove. Trato de buscar el equilibrio entre la técnica y lo musical, que no sea apreciado solo por los expertos.

–¿Quiénes son tus referentes?
–De la peña antigua, Q-Bert o Mix Master Mike. De lo nuevo, el japonés Dj Kentaro, el colectivo francés C2C, que suenan como una banda; Dj Netik o Pfel, que es de los C2C.

–Formas parte del colectivo Scratch Essence.
–Nos juntamos unos amigos a los que nos interesaba el tema del scrath, aunque ahora está un poquitín parado porque cada uno estamos centrados en nuestros proyectos individuales. Queremos promocionar la cultura del scratch en Asturias y a veces nos juntamos a preparar un show de grupo. Intentamos hacer música con los platos. También puedes hacer una jam session, ocho compases cada uno, por ejemplo. Los otros miembros son Dj Conclussion y Dj Koo.

–Acompañas a Dark la Eme. ¿Qué opinión te merece Mario Fueyo como artista?
–Buena. El tema de ‘Asturiano en Madrid’, que es el más comercial, es de los que menos me gusta, pero es un tío que respeto, que ha estado siempre currándoselo. A mí el rollo de la competición y de la calle no va conmigo, pero Mario tiene un discurso más desenfadado, de buen rollo. Además, el nuevo formato es más instrumental, con banda, sección de viento, piano y dj.

–Nuevos grupos de hip hop, locales como el Fat Club. ¿Crees que existe una escena en Asturias?
–Sí, cada vez hay más cosillas. Lo que echo un poco en falta es menos calle y más cultura hip hop. No me interesa el tema de la pose. A mí me ha pasado que como no voy con cadenas, ni con camisetas por debajo de las rodilla, alguno me mira como que no eres del rollo. Ahora con lo de los campeonatos, ya te respetan (risas). Hay una vieja escuela, como Dani Stylo, y grupos jóvenes. Falta un poco de madurez, aunque igual vende esa historia de ser el dueño del barrio.

–Y luego viene a Gijón Q-Bert y solo van 150 personas a verle.

–Yo estaba de vacaciones y no pude ir. Sí choca un poco. En Asturias hay una gran escena de electrónica y respuesta por parte del público. En el mundo del hip hop en España, no son tan conocidos individualmente, sino por ser dj de. Ahora vino Dj Uni a pinchar al Fat y la peña lo conoce como dj de Tote (King). El tema del scratch requiere no quedarse con el escaparate, sino dar un paso más, intentar comprender qué me está contando con esta película.

–Muchos pensamos que uno de los males del hip hop español es que los Mc´s asfixian las bases.
–Van a piñón, como una metralleta. No juegan con el silencio. A mí me gustan Solo los Solo, Tremendo y luego canciones sueltas del Tote, cosas muy puntuales. A mí me tira más el rollo del soul, del funk o del jazz, la sutileza.

–Creciste escuchando la colección de discos de jazz de tu padre. ¿En qué medida ha influido en tu música?
–De crío nunca me llamó especialmente el jazz, ni en la adolescencia tampoco, un poco por negar lo que te dice que está guay. A partir de los 18 años, sí me interesó, aunque no me gusta todo el jazz; el free jazz me vuelve un poco loco. Soy una persona que necesita tener claro siempre el rollo rítmico, me gana mogollón. Me interesa todo tipo de música, no soy sectario. La única música que no soporto es el country y el death-metal, que me resulta cómico.

–¿Y qué opina tu padre de lo que haces?
–Tiene la esperanza de que sea una historia pasajera (risas). Es bastante purista: ‘eso no ye música’, ‘es una cosa que está de moda’, ‘vuelve con la batería’, aunque poco a poco, al verte más suelto, lo va aceptando. Yo soy muy realista, me gusta mucho, pero no aspiro a vivir de esto. Para ello, tendría que marcharme a Madrid o a Barcelona.

–¿Cómo ves lo de pinchar en CD?

–Bien. A mí me gustan más los discos, pero las nuevas tecnologías, como el Final Scratch y todo eso, son muy reales. Para el turntablism son mejores los platos, pero tampoco soy muy purista. Creo que son avances.

–¿Cómo afrontas el campeonato del mundo?

–Será los días 6 y 7 de octubre en Londres. No sé cómo será porque cambia cada año. Hay países muy fuertes como Japón, Inglaterra, Francia, Alemania, que no han hecho aún la final. Conozco al francés, que es bastante potente. Yo para quitarme presión, voy con la idea de hacer lo mío lo mejor posible y si va bien, pues mejor. Siempre se aprende. En el individual, suele haber 18 países. Se hace primero una eliminatoria de tres minutos y mi idea es pasarla. En los dos últimos años, los españoles no la superaron. Hay mucho nivel. No estoy ensayándolo todos los días porque acabo cansando. Además, si les das mucha caña a los discos, los desgastas y suenan peor.

–¿Qué es lo que vas a hacer?

–Lo mismo que en España, aunque es difícil de explicar, es mejor verlo. Son unos scratches con una voz del típico grito de James Brown, que te incita a bailar, y luego meto un poco de samba. Y la última parte es más cañera y contundente.

–Algún proyecto en perspectiva.

–Van a salir ahora dos documentales, uno de ellos de jóvenes creadores. Y me pondré a trabajar en un disco de scratch con material para dj´s y para batallas. Y lo editaré yo mismo.