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| HOTEL RURAL ALAVERA A la vera de las marismas maliayas Una casa de huerta que ofrece estancias con alicientes ácidos LUIS ANTONIO ALIAS
Una panera y un lagar incrementan con tipismos humanos los sobrados alicientes naturales. El hotelito dispone de salón espacioso para lecturas y encuentros, comedor de desayunos, y habitaciones variadas en disposición y mobiliario con los denominadores comunes de baños generosos, muebles antiguos, y ventanas o balcones enmarcadores de colinas litorales y flujos y reflujos de marea. Disfrutes añadidos, ahora que se supone debería aposentarse el buen tiempo, son la vistosa y resguardada terraza solanera, y las hamacas repartidas por el verde y tranquilo entorno propio. Y para empezar con buen ánimo el día, nada mejor que un desayuno bufé que incluye huevos, embutidos, bizcocho casero de Genita, bollería variada, y el imprescindible y reanimante café. A lavera pertenece a Gloria Caveda y Ángeles Berros, propietarias igualmente del restaurante sidrería El Catalín, atalaya sobre Tazones, bien conocida por su cocina fuertemente enraizada en los productos comarcales de mar y tierra. Tal circunstancia proporciona ofertas casi irresistibles: la velada completa, que incluye cena, alojamiento y desayuno, vale 70 euros por pareja, y la denominada “entorno rural y buen yantar” proporciona, por 160 euros pareja, cena y alojamiento el viernes, desayuno, cena y alojamiento el sábado, y desayuno el domingo, a lo que añade un paseo en barca por la ría de Villaviciosa, y una visita guiada al Conventín de Valdedios o al Museo de la Sidra. Vecina y a la sombra de un venerable “texu”, la parroquial de San Martín del Mar, sin las onumentalidades prerrománicas y románicas que tanto abundan en el concejo –una agradable y llana caminata nos lleva hasta San Andrés de Bedriñana y su delicada celosía del siglo IX, pero repleta de encanto rural, eleva su espadaña sobre los tapiales. |