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| Pie franco, el vino de las cepas autóctonas España tiene una situación privilegiada para producir vinos de cepas autóctonas de alta la calidad, inmunes a la filoxera que vino de américa GUSTAVO DÍAZ BONET
Carlos Delgado, uno de los mayores expertos de nuestro país y director de la revista ‘MiVino’, es un firme defensor de los vinos de pie franco. Para hablar de ellos vino a Gijón el pasado fin de semana, por iniciativa del Aula de Cultura de EL COMERCIO. Un centenar de personas siguió su conferencia en el Gran Hotel Jovellano y participó después en la primera cata de vinos de pie franco celebrada en España, en la que tuvieron oportunidad de probar seis magníficos vinos, cuatro tintos y dos blancos, elaborados con viñas de pie franco. Próximamente, el prestigioso periodista realizará la misma cata en Japón. Delgado explicó que durante la segunda mitad del siglo XIX, hacia 1862, se importaron en Europa cepas procedentes de California que portaban el parásito llamado filoxera, que en el continente americano no causaba daños porque las plantas habían desarrollado resistencias. En Europa, sin embargo, tuvo un efecto devastador: las cepas empezaban a secarse y acababan muriendo. En 1878, la filoxera arrasaba más de la mitad del viñedo francés y cinco o seis años después llegaba a España. En 1900, ya se había extendido por nuestro país y, prácticamente, había destrozado los viñedos de la Península. Raíces resistentes La situación llevó a los franceses a buscar soluciones para sus viñedos que les permitiese recuperar una producción vital para la dieta de los habitantes del país galo, en la que el vino jugaba un papel fundamental. Y el remedio fue poner raíces resistentes a la filoxera a las que se injertaba la vid europea. Esa solución, que se llamó y se llama pie de vid americana, se extendió también por España, con la excepción de Canarias, donde no llegó la filoxera. Los injertos se implantaron, inicialmente, en todos los viñedos, incluso en los que crecían en suelos arenoso-calcáreos, pizarrosos o volcánicos, ya que en aquellos años se desconocía que este tipo de terrenos impide el desarrollo del dañino pulgón. Pero el temor a perder todas las cepas llevó a los cultivadores de vides a optar por el pie americano y el injerto. Esa es la razón por la que hoy día la mayor parte de la producción vinícola en España -salvo las Islas Canarias- y otros países europeos proceda de cepas de pie americano. Con el paso del tiempo, y una vez comprobado que las tierras volcánicas, como las canarias, y las arenoso-calcáreas son inmunes a la filoxera, algunos productores de vino españoles decidieron recuperar el pie franco. La ventaja de este sistema es que la planta tiene una raíz principal capaz de penetrar a una gran profundidad y extraer la mineralidad, que luego pasa a los vinos permitiendo obtener la máxima calidad. Carlos Delgado subrayó la situación privilegiada de España en relación con otros países europeos, en cuanto que dispone de numerosas zonas libres del ataque de la filoxera por las características de sus terrenos. Además de los vinos canarios, se producen más de una veintena de vinos de pie franco, conocidos también como prefiloxéricos. Hace unos años, Francia decidió volver a plantar cepas de pie franco, sin injertos, aún sabiendo que en el futuro las plantas serán atacadas por la filoxera en un plazo que estiman puede rondar los 50 ó 60 años, quizás más. Pero hasta que llegue ese momento, los productores pueden obtener grandes vinos en la etapa de máxima calidad de la viña. La experiencia francesa tiene ya seguidores en España, donde se están incrementando las hectáreas de cultivo de pie franco, al margen ya de las tierras que, por su composición, están libres de la filoxera. Delgado buscó semejanzas entre la situación de las cepas de pie franco con el virus causante del sida, que ha pasado de ser mortal para los afectados a convertirse en una enfermedad crónica. «Es un poco lo mismo, porque antes la filoxera acababa con las cepas, y ahora se busca que aunque ‘infecten’ las plantas durante muchos años puedan producir uvas para hacer buenos vinos», concluyó el reputado periodista. |