jueves, 29 de octubre de 2009

EMBUTIDOS Y QUESOS

Probar un queso propio
El restautante Vinoteo de Oviedo lleva 3 años organizando catas: en la última los asistentes elaboraron, gracias a la ayuda de un maestro, sus propios quesos que después se llevaron a casa

MIGUEL LLANO

Hay gente a la que le gustan todos los quesos y que por mucho que busquen y prueben nunca encuentran aquel que no son capaces a digerir. El pasado martes, el restaurante Vinoteo de Oviedo ofreció a los amantes de este producto una nueva experiencia. Probar un queso hecho por ellos mismos.

Fue durante una cata en la que propusieron probar el Pico Melero de Granja Sardón. el Cueva de LLonín y una torta de Sardón de Duero, también de la Granja Sardón.

Además de los quesos presentados por el técnico Jose Manuel Acebo, que habitualmente trabaja para queserías de Cabrales y Afuega el Pitu, los participantes probaron yogures asturianos, elaborados de forma artesanal en Sariego.

Yaiza Rimada, propietaria de la marca La Saregana, también estuvo allí para presentar y explicar su trabajo.

A estas catas, 25 desde que hace tres años el Vinoteo comenzase a ofrecerlas a sus clientes, se acercan expertos, artesanos, dueños de bodegas y también público con interés que, sin necesidad de atesorar grandes conocimientos «se divierte, conoce y aprende a valorar alimentos y bebidas de los que antes apenas conocía nada». Las catas que incluyen cena y vino cuestan todas 35 euros, por lo que están al alcance de la mayoría de los bolsillos. La filosofía del Vinoteo, como explica su propietario Juanjo Cima, es precisamanente la de «dar la oportunidad a los clientes de conocer productos de gran calidad, que muchas veces por ser artesanales o porque no sus propietarios no destinan dinero a publicidad pasan inadvertidos para casi todos».

Un ejemplo son los yogures de La Saregana. Rimada, además de presentar sus yogures y su requesón, contó a los presentes que ella es la tercera de una generación de ganaderos y que desde hace un año y medio dejaron de producir leche para centrarse en los yogures: «las ganaderías de leche ya no son rentables y nos quedaba la opción de cerrar o intentar darle a nuestra leche un valor añadido.

Hacemos yogures y requesón».

Para estos yogures, explica la ganadera, emplean «leche de máxima calidad, AA». Ellos controlan todo, «desde el nacimiento del ternero hasta la elaboración del queso, pasando por la alimentación de éste, algo muy importante ». No emplean para alimentarlos silo. «En Asturias las condiciones climáticas no permiten hacer silos de buena calidad, por eso huelen mal, y nosotros no queremos que nuestros yogures dejen sabor a silo».

Jose Manuel Acebo, el maestro quesero, explicó a los presentes las cualidades y la forma de elaboración de cada uno de los quesos que iban a probar además de indicarles, tras la cata, cómo elaborar un queso fresco. El Cueva de Llonín, «es, para entendernos, una especia de camembert elaborado en Asturias». El Pico Melero «elaborado con cuajo natural y 60 días de maduración» obtuvo la medalla de plata en los ‘Wordl Cheese Awards’, mientras que su torta la de bronce.

Son los ejemplos de la última cata. En la anterior, celebrada a finales de septiembre, Cima ofreció a sus clientes una cata de vino pedro ximenez. Para aquella cata la bodega elegida fue Ximenez -Spínola, «una bodega de caracter familiar que no tiene intención de producir más sino de mejorar su producto». El heredero de esta tradición, Pepe Zarzana, amigo personal del dueño contó desde el origen de los vinos en el sur de España hasta por qué se denomina así a esta variedad: «En Andalucía decir Peter Siemenes no era fácil y terminó por llamarse Pedro Ximénez.

Este alemán fue quien introdujo la uva riesling en Cádiz». Estas anécdotas y la prueba de productos como el Ximénz-Spínola, uno de los mejores px del mundo, son lo que hacen que sea casi imposible conseguir sitio en las catas del Vinoteo.

Cima, que en las 25 catas que lleva propuestas en su establecimiento desde que abriese sus puertas confiesa que ya ha tocado «todos los alimentos básicos», pretende seguir sorprendiendo en el futuro.

A finales de noviembre ofrecerá una cata de caviar y cava. El caviar será de la marca Nacarri, elaborado en Aragón y con un precio de venta al público que ronda los 250 euros por 110 gramos. El cava para la ocasión será de la casa Durán, «con botellas que no son