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TEMAS DE GASTRONOMIA Cómo dar bien de comer a un ciego M. LLANO OVIEDO
Javier Fernández, técnico de rehabilitación de la ONCE aprendió a moverse por el mundo sin ver, a pesar de no ser ciego. Tenía que enseñar a los invidentes a llevar una vida lo más normal posible. Durante la cata del Vinoteo dio alguna explicación de como atender a un cliente que no ve. «Evitar el aquí y el allí, eso queda muy lejos de una persona ciega. Tienes que hacerle una fotografía mental de lo que tiene en la mesa y es algo muy sencillo: el plato se toma como un reloj. Si tenemos un filete y unas patatas explicamos, por ejemplo, que el filete está a las seis (esa es la zona de trabajo a la hora de comer) y las patatas a las 12». Las copas, indica, «deben estar siempre encima del plato, nunca a un lado, para que así cada uno sepa cual es la suya y no se equivoque». Al ciego, si no sabemos el nombre hay que tocarle. «Si tocas su hombro y dices aquí está el segundo, el ciego ya sabe que es su plato». Si hay que acompañarlo a la mesa o al baño, él te coge del brazo y va justo detrás a un lado. «Si hay una estrechez echamos el brazo hacia atrás» y él ya se da cuenta de que hay que ir en fila india. En el baño le decimos a tu derecha el lavabo, en frente el inodoro y él se arregla. A la hora de acompañarlo a la mesa cuando lleguemos ponemos una de sus manos sobre ella y otra sobre la silla, con eso ya no hay problema. Incluso en el postre no se debe retirar el pan, «es muy útil para empujar si se va a comer un flan». Y una cosa más, «la ONCE traduce a Braille sus cartas de forma gratuita». |