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| RESTAURANTE AS DE PICAS Una buena mano En los casinos de todo el mundo siempre se come y bebe bien para celebrar o repudiar las veleidades de la fortuna. El de Gijón sigue la misma estela LUIS ANTONIO ALIAS
Lo de la entrada propia marca diferencias y espíritu. En el Flamingo de Las Vegas, el Tuonela de Helsinki o el madrileño de la carretera de La Coruña se pasa directamente de los umbrales a los interrogantes del black jack, el hipnótico ruido de la bola sorteando casillas y el sueño prácticamente imposible del repóker. El Gijonés separa ambientes y pasiones, compatibles por otra parte, y les otorga accesos y espacios plenamente autónomos. Si usted desea disfutar de una copa de selecta cepa, de un vermú con la aceituna o la rodaja de limón que su personal normativa marque, de un café a cualquier hora, y de los tentempiés que facilitan el transcurso del día, la cafetería, con apartado de altas y estilosas mesas y banquetas, o con barra y salón moderno y sosegado, le servirá pintiparadamente para templar el ánimo, fijar un encuentro o convocar una tertulia. El circular comedor, que ciñe un colorido cordón de pinturas contemporáneas y lámparas cenitales bajo los buenos oficios de los jóvenes y bien rodados Alejandro Román e Ivan Dizy, sustituirá el tentempié por argumentos de mayor solidez: el rissoto de calalamares, el arroz con pitu de caleya y boletus, la ensalada de vieiras con perrochicos, la tartaleta de bocartes con escabeche de verduras o el huevo de aldea sobre lecho de guisantes y habitas proporcionan aperturas insoslayables. Podemos continuar con una ventresca de atún rojo, foie y salsa de trufa, un lomo de pixín mechado de anchoas y berberechos, un mero sobre arroz de oricios y ajos tiernos, unos filetes de salmonete y atadillo de calamar o con un bacalao a la plancha en compañía de queso vidiago y chalotas confitadas. ¿Carnes? Buey, solomillo, lechal, cerdo ibérico, pato y pitu custodiados por acertados complementos: reducciones de naranja, emulsiones de queso, crepes de piña y pomelo, bizcocho de manzana, trufa... De los llambiones y equilibrados postres queden mencionados las fresas salteadas con vodka y helado de queso de cabra, el arroz con leche y brownie de piña y gelatina de albaricoque, o el coulant de chocolate con sorbete de zanahoria y crema de papaya: la asturianidad siempre empareja aires y sabores habaneros. En definitiva, un nuevo y céntrico restaurante que se nos antoja apuesta segura. |