jueves, 17 de julio de 2003

HOSPEDERIA DEL PEREGRINO
Posada romera

Fue merendero familiar a la sombra de la Santina. Es una acerada elección en el Real Sitio

LUIS ANTONIO ALIAS

HOSPEDERIA DEL PEREGRINO

Dirección: Carretera general, s/n. Real Sitio de Covadonga.
Teléfono: 985.846.047.
Año de fundación: 1959.
Gerente propietario: Vicente Cosío Pumares.
Jefes de sala: José Luis Palacios y Francisco Oliva.
Cocinera: María Jesús Callejo.
Ayudantes: Elena Cuenya y Sonia Cuesta.
Menú del día: 10,50 euros.
Menú recomendado: 18 euros.
Precio medio carta: 20 euros.
Acceso: nada más entrar en el Real Sitio veremos, a la izquierda, los edificios del comedor, del hotel, y de la ajardinada terraza; a la derecha el aparcamiento propio; enfrente, sobre El Cuetu, la Basílica que soñara Frassinelli y materializara Federico Aparicio.
He aquí un buen restaurante con virtudes benefactoras. Durante muchos años, Covadonga tenía en el Hotel Pelayo los salones elegantes, y en la Hospedería del Peregrino los populares. No había otros. Por eso, multiplicados centenares de veces los visitantes, y alineados establecimientos de toda monta desde las afueras de Cangas de Onís hasta el propio Enol, se hace necesario diferenciar.

Éste ya estaba.

Cuando niño, solía comer aquí con mis padres. Aún decenas de ‘muyerines’ vestidas de riguroso negro subían arrodilladas las escaleras de la Cueva.
Estaba y continúa. Ayer como hoy atiende y sirve sin perder calmas y cocciones por las riadas de autobuses, botellas de agua y «¿el baño, por favor?» que de pronto invaden la estrecha y vecinal barra de la entrada.

Hay habitaciones con las vistas probablemente más reproducidas del Principado.

Y un comedor grande, pero rigurosamente ordenado y atendido, que puede acoger, en su cincuentena de mesas, dos centenares de romeros y turistas; años ha era abierto merendero al que casi todas las familias acudían con fiambrera. Vicente, cabraliego de energía y ánimo, se hizo cargo de la Posada al casarse con María Luisa, cocinera, hija del dueño, y desgraciadamente ya desparecida. Poco a poco, edificando y rehabilitando, adaptó a las necesidades del siglo XXI los anclajes del XIX.

«Procuro un buen servicio, una cocina popular hecha de potes, carnes canguesas, pescados riosellanos, y embutidos y quesos del concejo propio y de los vecinos. Gusto pensar que colaboro en que la visita a la Santina y los Lagos resulte más agradable».

A la ritual fabada se unen los revueltos, y el chuletón, y el cordero, y la merluza, y las ensaladas, y los postres caseros.

Vicente impulsa y ejerce, así mismo, la vicepresidencia de Entrefogones, asociación «nacida de la inquietud de un grupo de hosteleros por reivindicar y recuperar habilidades y enseñanzas de nuestras madres y abuelas, ahora que tantos las consideran envejecidas o caducadas».