jueves, 2 de diciembre de 2004

HOSTAL CARAVIA
Caravia alta y familiar

El pequeño concejo oriental tiene aquí, entre la playa de La Espasa, el arenal de Morís y el Sueve, su más tradicional centro culinario


LUIS ANTONIO ALIAS

HOSTAL CARAVIA

Dirección: carretera General, s/n. Prado. Caravia.
Teléfonos: 985 853 014 y 985 853 129.
Fundador y propietario: Abelardo Artidiello Ponga ‘Tito’.
Cocinero: Abelardo Artidiello Celorio.
Repostero: Ángel Artidiello Celorio.
Jefes de sala: Carlos y Roberto Artidiello Celorio.
Fecha de fundación: 1959, con traslado en 1965.
Espacios y decoración: el balconado edificio, con aparcamiento y soleyera terraza veraniega abre, en la planta baja, un espacio de bar para vinos y pinchos, la recepción del hotel –19 habitaciones que miran al entorno de Sueve y rasa costera–, un salón de encuentros y esperas, y el espacioso comedor de grandes ventanales que puede acoger cómodamente a un centenar de comensales. No hay grandes alardes decorativos, excepción hecha de los liños tallados con rosetas y símbolos solares debidas a las hábiles manos de Ángel, y la vieja cocina de carbón que durante muchos años rindió excelentes servicios.
Descansos: domingos tarde y de Nochebuena a Reyes.
Bodega: bien surtida, con predominio de riojas y riberas, sin que falten otras denominaciones; en blancos llevan la voz cantante rías baixas, ribeiro, rueda y somontano.
Menú laborables: 9 euros.
Menú sábados y domingos: 11 euros.
Precio aproximado comida a la carta: 22 euros.
Cristalería, mantelería y vajilla de buena calidad.
Accesos: tómese en la autovía del Cantábrico la salida 337-Caravia, y tras la rotonda, una vez en la carretera antigua, llegaremos al pueblo y veremos el destacado edificio una vez recorridos 1,3 kilómetros.

Abelardo Padre, su hermana Ángeles Ponga, y su esposa Aurora ‘Dora’ Celorio, hosteleros de tradición, condición y vocación, levantaron una referencia que lleva muchos años trascendiendo el exiguo, poco conocido y delicioso territorio caraviense.

Por si fuera poco los cuatro hermanos ahora encargados, con Abelardo formado en Madrid bajo las enseñanzas de Luis Irízar, patriarca de la cocina española al que entregamos nuestra penúltima Caldereta de homenaje y reconocimiento, con Ángel de repostero consumado, y con Carlos y Roberto evitando esperas y aconsejando adecuadamente, hacen de su nacimiento y crianza a pie de mostradores y fogones un grado de prestigio.

Aquí ‘les fabes’ con ‘andariques’ alcanzan una relevancia que comparten las que llevan por otros compangos el bogavante, el jabalí o el gamo; aquí el bacalao con puerros y hongos y el revuelto de calabacín y merluza acarician suave pero sabrosamente el paladar; aquí alcanza el pote asturiano una de sus cumbres orientales; aquí las setas, poseedoras de jornadas propias recién iniciado noviembre, suman una quincena de diferentes especies silvestres en variadas presentaciones; aquí los pescados se adquieren directamente gracias al heredado número 15 de la rula de Ribadesella –mero, besugo, merluza, ‘pixín’, lubina, lenguado, rodaballo, y los mejores del día– para la plancha o el horno; aquí el fuá y el confit lleva preparándose quince años; aquí las cocochas de bonito o merluza saben a la mar vecina, y las carnes a la sierra igualmente vecina.

Endulce el final del festín con la ya famosa leche frita envuelta en pasta ‘brik’, los ‘biscuits’ de higos y turrón, o la tarta de queso.

Le aconsejo que se escape por semana o reserve los fines de semana. Y lleve a toda la familia. Quienes toman el soberbio plato del día y el rioja de la casa no sufren diferencia alguna respecto de quienes prefieren alternativas más onerosas.

«Para nosotros todos los clientes poseen la misma distinción y merecen el mejor de los tratos».

Los Artidiello Celorio son así: el sitio cubre espacios en guías y recomendaciones, la cocina multiplica esplendores, pero preservan el espíritu de fonda casera mimada y asequible.