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| RESTAURANTE SAN PELAYO Delicados sabores Los contrastes alegran el paladar y sorprenden, en todo momento, al comensal J. M. PELÁEZ
El restaurante San Pelayo tiene una historia más bien reciente. De hecho comienza en abril del año 2001 con la pretensión de ser un lugar diferente en el concejo de Llanes. La calidad de la materia prima, el respeto a las raíces de la cocina tradicional (adaptada a los tiempos actuales) y la potenciación de productos de esta zona son los cimientos en los que se asientan las preparaciones. Cada temporada nuevos platos se incorporan a la cocina de mercado y diferentes jornadas gastronómicas pretenden ser un homenaje circunstancial. Los platos son de sabores suaves y delicados, sin excentricidades y destacando las características de cada género. Todos tienen un referente asturiano. Las preparaciones son de inspiración tradicional, pero con un concepto más ligero y una presentación moderna. La fusión de todos los elementos no impide conservar su identidad propia. Menú degustado Puré de manzana con espuma de queso ahumado de Pría. Adecuado para comenzar a despertar los jugos gástricos. Tenues notas de manzana en compota, lácticas y ahumadas. Ensalada de langostinos, aguacate y vinagreta de sidra. Conjunto armónico donde cada ingrediente aporta una delicada y nueva sensación gustativa. Como si de una fresca melodía sin estridencias se tratara. Colores, texturas y sabores, de una variada gama de alimentos visten de gala al marisco. Gratén de trigueros, ibérico y queso de Vidiago. Los espárragos cocidos ‘al dente’, y su sabor vegetal, resaltan la suavidad láctica del queso fundido y se enriquecen con las sensaciones plenas del jamón ibérico. Presentación estética y excelente combinación. Crujiente de bacalao y calabacín con crema de piquillos. Rompe y estalla en la boca la pasta Phyllo que envuelve el bacalao desmigado, y crea un agradable paladar. La suavidad viene dada por el jugoso calabacín, el carnoso piquillo y el chorrito de aceite de oliva virgen. Ellos definen el colorido de matices que acompañan y enriquecen al elemento principal. ‘Foie’ fresco con bolitas de manzana confitadas al PX. Hígado de calidad y muy franco de sabor. Tal vez, con un poco más de temperatura en el centro la percepción fuera más plena. Las bolas de manzanas aportan la nota agridulce de contraste bien conseguido. Suprema de merluza con salsa de puerros, sus crujientes y ajada gallega. Merluza con sus jugos presentes en cada suelta capa de brillante tonalidad. Elegante bocado de mar que se deshace en la boca, con sabor muy limpio y delicado. El sutil ‘coulis’ de chorizo le da, con mucho respeto, cierta alegría popular. Notas vegetales y crujientes de los puerros que transmiten cierta complejidad. ‘Pitu de caleya’ braseado al estilo tradicional. Es posible que, al igual que en el ‘foie’, el plato ganara con un poco más de temperatura. Carne jugosa, suave, oscura y tersa como es propio. Sabor de tendencia dulce y guarnición de patatas paja, setas y sémola. Borrachos de chocolate al ron con sorbete de naranja. Fruta, chocolate, ron y galleta de almendra tostada crean un dulce conjunto lleno de equilibrio y sabor. Sopa fría de melón con sorbete de plátano y su crujiente. Ligero, fresco y suave, adecuado para una comida copiosa. Predomina el sabor del melón, el posgusto dulce del plátano y la sensación crujiente de contraste. PLATOS REPRESENTATIVOS - Ensalada de langostinos con vinagreta de sidra ( 9,62 euros). - Crujiente de bacalao y calabacín con crema de piquillos( 9,02). - Gratén de trigueros frescos, ibérico y queso de Vidiago ( 9,62). - Lasaña de centollo y berberechos con salsa de gambas (9,62). - Foie fresco con manzana glaseadas al PX (13,22). - Suprema de merluza con salsa de puerros, sus crujientes y ajada (15,63). -‘Pitu de caleya’ al estilo tradicional ( 12,02). - Borracho de chocolate al ron con sorbete de naranja (3,6 euros). |