Buenos días:
En primer lugar escribo para mostrar mi alegría por el hecho de poder ser socio del Sporting en Primera División, tanto por el amor que siento a estos colores como por el tiempo y dinero que me ha costado a mí y a mi familia poder serlo.
En segundo lugar y como razón principal de mi escrito quería denunciar los lamentables trapicheos que se han producido con el tema de los carnés para socios nuevos. Para conseguir el abono (al igual que otra mucha gente que me gustaría calificar como fantástica) mi padre, mi madre, mi novia y yo hemos tenido que hacer cola durante más de 30 horas. A pesar de que 30 horas son muchas, el ambiente que había en esa cola rojiblanca fue increíble, y quiero mostrar mi pena porque las personas guapas de Gijón que a continuación voy a denunciar no hayan tenido la ocasión de vivir este fenomenal y trabajador ambiente.
Esta gente guapa de la que hablo, que lógicamente es mucho más importante que yo, se ha hecho socio sin esperar ni un minuto, incluso sin ni siquiera aparecer por el molinón, y lo que es más grave, sin pagar el canon de nuevos socios. En ningún momento he dudado que habría muchas personas que se harían socios de esta forma: sin esperar y por medio de amistades que trabajan en el club, pero lo que ya me parece la gota que colma el vaso es que la gente trabajadora, los que no somos lo suficientemente importantes tengamos que hacer un esfuerzo para pagar 200 euros, y estas personas tan importantes y que tanto hacen por Gijón no lo pagan, aún cuando son capaces de gastarse mi sueldo de un mes en una cena.
No quisiera poner en duda el tema del canon: comprendo que ahora somos un club de Primera y que eso hay que financiarlo subiendo los abonos y con otra serie de servicios que lógicamente ahora van a ser más caros, pero me parece deplorable que se exima de este “impuesto” a los que pueden pagarlo como el que compra una hamburguesa.
Solo quería expresar estas sensaciones y compartirlas con esa gente fantástica que vivió la Colona de Primera, y decirles que esas horas vividas en los bajos de El Molinón ni se puede comprar ni trapichear, y que yo personalmente me siento orgulloso de haber formado parte de ella.
Pido disculpas a los importantes de Gijón y a todos aquellos trabajadores del Sporting que han colaborado en los trapicheos y que se hayan podido sentir ofendidos con estas líneas, pero se que tenéis la cara lo suficientemente dura como para no daros por aludidos ni poneros colorados, así que me consuelo sabiendo que estáis bien.
También agradezco mucho la publicación al periódico sobre el que va escrita mi protesta por haberse atrevido a compartir algo que no es políticamente correcto.
Muchas gracias y puxa Sporting!





